No tenemos comprada la vida.Ni las risas, la alegría, las tristezas y amarguras.
Hace un par de días fui víctima de un asalto.Uno de los que no parecen reales, de película.Y, en esos breves minutos o segundos que duró, pasó también mi vida como en una película.No sabiendo si saldría viva de dicho desencuentro con el destino, si podría contarlo o, si es que minutos más tarde, estaría en las puertas del hospital debatiendo entre la vida y la muerte.
La delincuencia es el pan de cada dia, lo vemos en las noticias, en la radio, en el dia a dia, en el trayecto a clases, al trabajo.Pero, cuando nos encuentra no tenemos ni la mínima idea que es nuestro turno, que nos tocó perder.Solo temblando y con la mente en blanco, con el miedo escarapelando nuestra piel, dejamos en las manos de aquellos que aparecieron en medio de la noche, lo que nos pertenece.
Mas nada nos pertenece: el aliento no proviene de nosotros, nos supera.
El misterio de la vida, es mucho más profundo que el de la muerte.
No nos expongamos, no seamos presa fácil,tomemos consciencia de nuestras decisiones.Queremos una Lima más segura?Voto consciente.
No vendamos nuestra primogenitura por un plato de lentejas.Nunca más.
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